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Antojos en el embarazo: por qué aparecen y cómo gestionarlos
Nutrición12 de octubre, 20255 min de lectura

Antojos en el embarazo: por qué aparecen y cómo gestionarlos

Causas hormonales y emocionales de los antojos y cómo darles respuesta sin culpa.

Los antojos del embarazo son uno de los grandes mitos populares: ni manchan al bebé si no los satisfaces, ni indican deficiencias nutricionales claras. Pero existen, son reales y los notan entre el 50 % y el 90 % de las embarazadas, sobre todo en el primer y segundo trimestre.

Por qué aparecen

La explicación principal es hormonal. El aumento de estrógenos y progesterona altera el olfato y el gusto, intensificando sabores y haciendo que ciertos alimentos resulten irresistibles (o repulsivos). A esto se suman cambios en la sensibilidad a la glucosa, mayor necesidad calórica y el componente emocional del embarazo.

El factor cultural también pesa: en cada país hay antojos típicos. En España son habituales los encurtidos, el chocolate, los cítricos, el queso y los helados. No es casualidad: muchos coinciden con alimentos sabrosos, intensos o reconfortantes.

¿Indican alguna deficiencia?

La evidencia científica no respalda la idea de que un antojo de carne signifique falta de hierro o que el chocolate revele falta de magnesio. La mayoría de antojos responden a placer y a memoria emocional, no a déficits nutricionales.

La excepción es el antojo de sustancias no comestibles (hielo, tierra, tiza, almidón crudo): se llama pica y sí puede asociarse a anemia ferropénica. Si lo notas, coméntalo en tu próxima revisión.

Cómo gestionarlos sin culpa

Permítete disfrutar de los antojos en porciones pequeñas: la prohibición total suele aumentar el deseo y la ansiedad. Una onza de chocolate negro, dos pepinillos o una bola de helado puntual no van a desequilibrar tu embarazo.

Si el antojo es muy frecuente, busca una versión más nutritiva: helado casero de plátano y yogur, chocolate negro >70 %, encurtidos caseros bajos en sal, tostadas integrales con aguacate en lugar de bollería industrial.

Cuándo conviene poner el freno

Si los antojos son a diario de productos muy calóricos (bollería, fritos, refrescos azucarados) y notas que la ganancia de peso se dispara, comparte la situación con tu matrona. Te ayudará a recolocar la alimentación sin culpabilizarte.

Especial cuidado si tienes diabetes gestacional: los antojos de dulces requieren estrategia (acompañar siempre con proteína o grasa saludable, repartir en pequeñas dosis) para no descontrolar la glucosa.

Antojos prohibidos

Hay antojos que sí deben quedar en pausa hasta después del parto: alcohol, sushi con pescado crudo no congelado, carnes y embutidos crudos sin congelar, lácteos no pasteurizados, regaliz en grandes cantidades y, ojo, paté. Pueden esperar nueve meses; tu bebé, no.

Aviso

Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de tu profesional sanitario. Consulta siempre con tu médico ante cualquier duda relacionada con tu embarazo.

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